“¡Michael: tu vida es misión!”

Esto es el llamado que yo, seminarista Michael Grima viví en esto año que pase aquí en Michael-tuvidaesmision2Guatemala: “¡Michael, tu vida es misión!” Dios me llamo para dejar mi país y llegar hasta aquí, en Guatemala para entender más las dificultades de este pueblo. ¡Aunque el pueblo Guatemalteco es un pueblo que sufrio mucho, los guatemaltecos tienen mucha fe!

Dios tiene un camino para cada uno de nosotros. Él tenía uno listo para mí también. Muchas veces no es fácil entender los caminos del Señor. A veces la voluntad de Dios resulta ser el contrario a lo que queremos nosotros. Yo tuve esta misma experiencia el año pasado. Nunca pensé llegar a Guatemala para pasar un año pastoral: fue Dios quien utilizo ‘las casualidades’ para decirme que este es su camino. Al terminar este año de pastoral puedo confirmar que esta fue la mejor experiencia que podía tener y que sí; Dios estuvo acompañándome cada día.

Nosotros somos llamados para ser misioneros, y Jesús nos avisa que seguir a Él no es fácil. Mi experiencia aquí en Guatemala tampoco fue fácil. Recuerdo que en los primeros dos meses mi sentía todavia desconectado de la comunidad. Esto fue por varias razones. En el principio extrañaba mucho a mi familia; que yo tenía de dejar en mi país. En esto tiempo tenía de acostumbrarme también a la nueva reMichael-tuvidaesmisionalidad y tenia de empezar a conocer la gente. Lo más que me costó fue el idioma. Antes de llegar aquí no tenía la posibilidad de estudiar el Español. Yo considero el idioma como una llave: esta llave abre la puerta de la comunicacion. Cuando uno hace loposible para amar a la gente; uno aprende también su idioma.

En este año yo estuvo acompañado por el Padre Anton Grech. El me dio varias responsabilidades  en la parroquia. En los primeros meses organicé, junto con los jóvenes de la parroquia, la Escuelita de Vacaciones para los Niños. Fue una experiencia bonita ver a bastantes niños llegando a la iglesia todos los días para jugar, aprender y estar juntos con los demás niños. Otra experiencia fue el curso de computación que yo di a casi ochenta personas. Gracias a esto yo descubrí en mí el talento de la enseñanza. El Padre me puso también responsable de la venta de los huevos de los proyectos de las gallinas en las aldeas San Pedro u Tamarindal. Me gusto bastante esto porque sentía que todos los ingresos que si estaban haciendo fueron por apoyar una causa social.

“¡Michael: tu vida es misión!” Uno no puede hablar de misión sin hablar de pobreza. Qué pena sentía en mi corazón, cada vez que acompañaba al Padre a las aldeas. Qué pena ver a muchos pobres viviendo en aldeas lejanas; lejos de los servicios de la salud. En el mismo tiempo estas experiencias estuvieron llenando mi corazón con gozo porque aunque esta gente es pobre, se miraba que ellos estan felices, viven en paz y tienen mucha fe. Muchas veces pasa que nosotros ‘los ricos’ pensamos que la felicitad depende del dinero que uno tiene… Gracias a esta experiencia hoy entendí cuanto estuve equivocado al pensar así.

Lo más quMichael-tuvidaesmision3e me impacto, especialmente en las aldeas fue la sed que la gente tiene para conocer a Jesús. Qué bonito fue ver a la gente caminando varias horas para estar en la misa; ver a gente dejar su trabajo para atender a un retiro. Todo esto me hizo más consciente de la necesidad de ser discípulo misionero. Todos nosotros los bautizados, somos llamados de ser así. Hay mucha gente que quiere conocer a Jesús pero no puede porque nadie les anuncia. Qué responsabilidad tenemos nosotros. 

Dios me está llamando para ser discípulo misionero: yo tengo de acercarme a Jesús, conocerlo e anunciarlo. Yo entendí todo esto gracias a la experiencia que yo hice aquí en Guatemala. Yo recibí mucho más que yo di. Esta es una frase que muchos utilizan al terminar una experiencia misionera. Hoy, yo también puedo confirmarla. Al regreso en mi país voy a continuar mis estudios en el Seminario pero hoy mi camino vocacional está marcado del llamado de Dios: “¡Michael: tu vida es misión!”

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