La misión en el corazón de la fe cristiana

En el mensaje del Papa Francisco por la ocasión del DOMUND 2017 nos dice:

Jesús, «el primero y el más grande evangelizador», que nos llama continuamente a anunciar el Evangelio del amor de Dios Padre con la fuerza del Espíritu Santo. Esta jornada misionera nos invita a reflexionar:

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  1. La Iglesia es misionera por naturaleza; si no lo fuera, no sería la Iglesia de Cristo, sino una asociación. Frente a tanta guerra, deberíamos cuestionarnos cuál es el corazón de la misión de la Iglesia hoy. La misión de la Iglesia está fundada sobre la fuerza transformadora del Evangelio: que Cristo es camino, verdad y vida. Jesús es Camino que nos invita a seguirlo con confianza y valor. Al caminar con Él, experimentamos la Verdad.  Así recibimos su Vida, que nos libera de toda forma de egoísmo y es fuente de creatividad en el amor.
  2. ¿Qué es lo que necesitamos en el mundo de hoy? El mundo necesita el Evangelio de Jesucristo como algo esencial. Él, a través de la Iglesia, continúa su misión de Buen Samaritano, curando las heridas sangrantes de la humanidad, y de Buen Pastor, buscando sin descanso a quienes se han perdido por caminos tortuosos y sin una meta. Por eso en la misión hacemos proyectos para bien de la dignidad humana. El Evangelio ayuda a superar la cerrazón, los conflictos, el racismo, el tribalismo, promoviendo en todas partes y entre todos, la reconciliación, la fraternidad y el saber compartir.OLYMPUS DIGITAL CAMERA
  3. La misión de la Iglesia está animada por una espiritualidad de éxodo continuo. Se trata de «salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio». La misión de la Iglesia estimula una actitud de continua peregrinación a través de los diversos desiertos de la vida. La misión de la Iglesia propone una experiencia de continuo exilio, para hacer sentir al hombre, sediento de infinito, su condición de exiliado en camino hacia la patria final.
  4. Los jóvenes son la esperanza de la misión. La persona de Jesús y la Buena Nueva proclamada por él siguen fascinando a muchos jóvenes. Ellos buscan caminos en los que poner en práctica el valor y los impulsos del corazón al servicio de la humanidad, como el voluntariado. ¡Qué bueno es que los jóvenes sean “callejeros de la fe”, felices de llevar a Jesucristo a cada esquina, a cada plaza, a cada rincón de la tierra!domund 2
  5. La Jornada Mundial de las Misiones, promovida por la Obra de la Propagación de la Fe, es una ocasión favorable para que el corazón misionero de las comunidades cristianas participe, a través de la oración, del testimonio de vida y de la comunión de bienes, en la respuesta a las graves y vastas necesidades de la evangelización.

Solo un pequeño comentario sobre el Evangelio de hoy del 29 Domingo del Tiempo Ordinario del Ciclo A: “Pagar el impuesto al César no era sólo darle la moneda. Era hacerse siervo del César, obediente a sus normas. Era ser su esclavo. Por eso Jesús pregunta con ironía de quién es el rostro que figura en la moneda. Si es del César es que hay que devolvérselo al César. Pero al César hay que darle sólo el dinero no la vida ni el honor ni la libertad. Todo eso pertenece a Dios y nada más que a Dios. La vida, el honor y la libertad son los dones que Dios ha puesto en nuestras manos. Es nuestra responsabilidad devolvérselos a Dios acrecentados, cuidados y llevados a su plenitud. Ése es el impuesto que nos ha preparado Dios: que llevemos nuestra vida y nuestra libertad a su plenitud. “