LA PALABRA 290

El verdadero cristiano es aquel que sabe esperar”.

Lo dice el beato cardenal John Henry Newman.

Celebramos adviento para aprender a vigilar. ¿En qué consiste la vigilancia? Sigue diciendo este beato.

Pienso que se puede explicar cómo sigue. ¿Conoces el sentimiento de esperar a un amigo, de esperar que venga, y que se retrase? ¿Sabes lo que es estar en mala compañía, con alguien que te resulta desagradable, y desear que el tiempo pase, y que suene la hora y que puedas estar libre? Estar vigilante ante la venida de Cristo es un sentimiento parecido a todos éstos, en la medida en que los sentimientos de este mundo son aptos para reflejar los del otro.”

Por eso celebramos cada año EL ADVIENTO:

  • Para recordar la primera venida de Jesús y celebrarla con alegría
  • Para pensar en la última venida y preparar por ella
  • Vivir el presente teniendo a Jesús en medio de nosotros.

San Macario, que era discípulo de San Antonio el abad, y vivía en el desierto, escribe eso sobre cuánto es importante de vigilar:

¡Ay del camino por el que nadie transita y en el que no se oye ninguna voz humana!, porque se convierte en asilo de animales. ¡Ay de la casa en la que no habita su dueño! ¡Ay de la tierra privada de un campesino que la cultive! ¡Ay de la nave privada de piloto!, porque, embestida por las olas y tempestades del mar, acaba por naufragar. ¡Ay del alma que no lleva en sí al verdadero piloto, Cristo!, porque, puesta en un despiadado mar de tinieblas, sacudida por las olas de sus pasiones y embestida por los espíritus malignos como por una tempestad invernal terminará en el naufragio.

¿Cuáles son las 3 virtudes de Adviento?

  • Vigilar con esperanza: De la espera a la esperanza. “El verdadero cristiano es aquel que sabe esperar”. “Pongan atención y levanten la cabeza” nos dice Jesús en el evangelio.
  • Rezar: Adviento es tiempo de oración. No convertirlo en tiempo de comercialización sino de reflexión. Carlo Carretto dice: Dios viene a poner su morada entre nosotros – en modo especial en la Eucaristía.
  • Amor al prójimo: la caridad nos ayuda a entrar en este tiempo de preparación. Aceptando los consejos de San Pablo: “rebosar de un amor mutuo”.