La Palabra 191

La fiesta de los Reyes Magos es la primera de las 3 epifanías que la Iglesia conmemora desde muy antiguo. Cuando decimos “epifanía”  quiere decir manifestación o revelación. Dios se manifieste en ciertas circunstancias para que nosotros lo podemos conocerlo mejor.

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En esta primera epifanía Jesús se manifiesta a los paganos o al mundo no judío. San Mateo escribe este relato para indicarnos que Jesús vino al mundo para salvar toda la humanidad. La segunda epifanía sucede en el Bautsimo  del Señor que aquí en Guatemala lo celebramos este lunes. En el Bautismo Jesús se manifiesta a los judíos para indicar el inicio de su ministerio entre ellos. La tercera epifanía la narra San Juan y sucede en la boda de Caná de Galilea. Jesús se manifiesta a su gente más cercana y a sus apóstoles para indicarles que empezó la hora de su ministerio.

No podemos quedarnos en solo relatos de que si hubo estrella o no; si eran tres o más o si eran reyes o magos. Creo que el mensaje verdadero de la epifanía lo podemos entender en tres fases.

Primero el deseo de encontrarse con Dios. Esto lo que inspiró a los magos caminar sus pasos hasta encontrarse con la verdad. Estuvieron a la expectativa. Y se lanzaron a hacer el camino hacia la Verdad. No esperaron milagros pero vieron a la divinidad hecha carne. Cuantas veces la pereza o la soberbia nos dejan atados en la indiferencia de conocer a Dios. Hoy podemos pedir a los Santos Reyes que nos den la capacidad de buscar, la sagacidad de descubrir la luz en lo más oscuro, de percibir la discreta presencia de Dios en todo.

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Segundo: ningún camino hacia Dios es tan fácil. Herodes aparece en nuestra historia hasta el día de hoy. Personas que nos engañan, que hacen imposible nuestra vida y obstaculizan el camino. Personas que quieren matar nuestros sueños y nuestros deseos internos. Y nos preguntamos si algunas veces nosotros hemos hecho el papel de Herodes con otras personas, haciendo la vida imposible y alejando a los demás del mismo Dios.

Tercero: ¿qué podemos ofrecerle a Dios desde nuestra pobreza y nuestra fragilidad? Los magos no hablan pero hacen gestos. Lo adoran y le dan regalos. Se humillan porque saben que enfrente hay aquel que no cabe en el universo. El Evangelio señala que hay realidades ocultas a los sabios y entendidos, que en cambio se  revelan a los sencillos.

Pero quizás lo  más bello de esta historia es el compromiso. Los magos regresaron a sus tierras a proclamar lo que habían visto. De magos se convirtieron en misioneros. Anunciaron que la salvación es para todos.

Y la epifanía sigue hasta nuestros tiempos. Tomemos este compromiso.