LA PALABRA 305

LA PALABRA 306

Hay un himno cuaresmal que expresa todo al revés el sentido de este tiempo particular. Dice: “no estés eternamente enojado”. ¿Como puede Dios ser “eternamente enojado” si Él es eternamente misericordioso?

Esto lo miramos en las lecturas de este domingo. Dios es paciente, nos da otro “chancesito“. Dios no es el dueño de la viña de la parábola de hoy, si no el trabajador paciente. Capaz de esperar: porque no quiere la muerte del pecador sino que se convierte y se salve. Dios todavía confía en el ser humano, aunque tantas veces lo hemos fallado y decepcionado porque no hemos cumplido las buenas obras que dejen fruto. Siempre nos da “el chancesito“.

Pero tampoco viene este tiempo para quedarnos de haraganes. Tenemos que tomar en serio la invitación a la conversión. Como nos enseña hoy el campesino hay dos modalidades:

  1. Tengo que picar la tierra alrededor: implica la obra para hacer un buen examen de conciencia y practicar buenas obras de misericordia. Y al final una buena confesión.
  2. Tengo que ponerle abono: Es el momento de gracia a través de la Palabra de Dios que podemos escuchar en este tiempo y retiros que podemos vivir.

Pero la conversión urge. El “chancesito” también tiene limites. Si escuchemos la Palabra no podemos endurecer el corazón. El ejemplo es la conversión oportuna de San Agustín. Por eso viene Cuaresma.

Aprovechemos este tiempo para remediar nuestros errores y plantar con las buenas obras de misericordia.