LA PALABRA 298

Hoy empezamos la lectura del Evangelio de San Lucas. Es una lectura que nos lleva durante todo este año.

Algunas reflexiones:

  1. En un mundo lleno de “fake news” y confusiones, hoy nos cuesta creer lo que leemos. Lucas empieza su evangelio aclarando que lo que está escribiendo es verídico.
  2. Dirige su evangelio a “Teófilo” (amigo de Dios). Aunque Lucas no conoció personalmente a Jesús, siendo pagano de Antioquía, lo impacta mucho la vida, muerte y resurrección de Jesús. Y hace de todo para narrar esta historia buscando a los testigos. Termina siendo una obra inspirada por Dios.
  3. La primera lectura nos trae el celo de Esdras y Nehemias con la Palabra de Dios. Después del destierro en Babilonia, Jerusalén estaba destruida. Pero entre las ruinas se encuentran unos rollos de la Palabra. Y allí  donde toma vida esta palabra que por muchos años estaba escondida. Y el pueblo agradece y respeta esta Palabra.
  4. Lucas nos pone a Jesús también con la Palabra del Antiguo Testamento. Jesús entra en la sinagoga de su pueblo pequeño Nazaret. Iba allí todos los sábados, signo de humildad y obediencia. Y aquí encontramos las primeras palabras de Jesús frente a una multitud que determinan el estilo que va a ser su ministerio. Pero aquí miramos dos detalles curiosos:

a. Jesús toma los rollos de la Sagrada Escritura con sus propias manos. Él mismo abre la Palabra, cuando generalmente lo hacía un ayudante. Abrir la Palabra implica que ahora Jesús abre su ministerio a la comprensión y a la misericordia.

b. Jesús también cierra el rollo de la Palabra y se siente como hacían los rabinos antes de hablar. El hecho que Jesús cierra el rollo implica que ahora se cierra la era de los profetas. Ahora sucederá otra cosa.

5. Y el último detalle la miramos en el contenido de la misma Palabra que se anuncia: es BUENA NOTICIA. Frente a tantas malas noticias que recibimos todos los días, la Palabra de Jesús sigue siendo HOY Palabra de ánimo.