LA PALABRA 307

“Era NECESARIO de hacer fiesta”.

Quizás es la palabra que menos uno entienda en la historia del Hijo Pródigo o Padre Misericordioso en Lucas 15.

Es la actitud de un Padre que nunca se cansa de perdonar. Es necesario perdonar, sino, no somos cristianos. No quiere la muerte del pecador. Con esta palabra es que entendemos la otra parábola de la oveja perdida y como fue posible de dejar las 99.

El hijo menor ya trataba a su papá como muerto – le pidió la herencia.

El hijo mayor no conocía quien era su padre – y aunque vivía bajo el mismo techo.

Y yo, también como hijo, que soy como aquel árbol que no da fruto, y no si sabe si lo van a cortar.

Pero el Padre si nos conoce a cada uno – tanto que se quedó esperando en la azotea para llegar el día cuando su hijo regresara. Y cuando regresa le da 3 cosas:

  1. el vestido y calzado: le devuelve la dignidad que él había perdido.
  2. el anillo: es el sello de la familia. Hoy llega a ser parte de nuevo de la familia que él quiso abandonar.
  3. el becerro gordo: era NECESARIO hacer la fiesta. Estaba muerto y hoy ha resucitado.