LA PALABRA 294

Como comunidad cristiana estamos invitados este domingo a reflexionar sobre la familia de Nazaret.

Y el episodio que nos propone Lucas indica un modelo de lo que pasa en cualquier familia nuestra. De los 30 años de Nazaret y de lo muy poco conocemos, hoy tenemos esta historia interesante que muestra la adolescencia de Jesús, un poco testarudo, que quiere ya vivir “su vida” (pero haciendo la voluntad de Dios). Y aquí nos demuestra que Dios está en medio de nosotros para enseñarnos a crecer…

Frente a esta historia, reflexionar:

  1. El dialogo como centro de la familia. La mesa de la casa se convierte en el primer altar. Es alrededor de esta mesa que abrimos nuestro corazón, compartimos el pan, dialogamos, lloramos y reímos. Es en esta mesa de la casa que somos capaces de comunicarnos, celebrar y compartir las buenas y las malas.
  2. Poner a Dios como el fulcro de la rueda, darle el primer lugar. Como lo explica bien San Pablo en la segunda lectura de hoy.
  3. El peregrinaje. María y José van al templo con su hijo. El ejemplo de la familia que recurre a Dios buscándolo en el templo los domingos, para participar de la Palabra y de la Eucaristía.
  4. No perder a Cristo en nuestra vida. María y José lloraron. Que difícil experiencia estar sin Jesús. Donde está Jesús, hay bendición y paz.

Por eso hoy oremos por tantas familias que están divididas por tantos motivos, en modo especial las familias migrantes.

Que nuestras familias imiten a la familia de Nazaret.