La Palabra 190

San Ignacio de Antioquía llama a Jesús “el hijo de Dios y de María”. Y no hay manera más bella de empezar el nuevo año con la bendición de María y siendo la jornada por la Paz.

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¿Qué le hubiera pasado a la humanidad y a la Iglesia si María no hubiera existido? Sin María no hubiera venido Jesús al mundo. Lo dice el Papa Pablo VI que María es la puerta por donde Jesús tuvo que pasar para encontrarse con la humanidad.

Papa Juan XXIII nos dice: María es físicamente la Madre de Jesús y también nuestra Madre espiritual. Y el Papa San Juan Pablo dice: La misión fundamental de María es de ser puente entre el salvador y la humanidad. ¿Habrá necesidad de María en el mundo de hoy? Y la respuesta es sí: vivimos en un mundo lleno de temores, violencia, guerras, deshumanizado y donde el hombre sacó a Dios fuera de su vida. Como los niños le tienen miedo a la oscuridad, así el ser humano tiene miedo a la violencia que nos tiene de rodillas.

El mundo hoy vive una guerra “de pedazos”: hay guerras en todas partes. Aparte de las guerras miramos las consecuencias: los refugiados y como son maltratados y el medio ambiente que está bastante herido. La violencia nunca va a sanar al mundo tan destruido y sangrentado. La violencia genera que más dinero se ocupa en las armas y no va destinado a causas buenas donde hay tanta necesidad.

La dirección a la Paz es la “no violencia”. Recordamos lo que dijo Jesús a Pedro en el Getsemaní de no utilizar la espada. La nueva Santa Madre Teresa de Calcuta dice: “Para traer la paz a las familias no necesitamos de armas o violencia: es suficiente amar a los demás.” Y el Papa Francisco dice que no existen Guerras Santas. Solo la Paz es Santa.

María nos guía al camino de la paz. Primero que no haya más violencia intrafamiliar. El dialogo y la paciencia son las soluciones para mantener la estabilidad familiar. El método de Santa Teresa de Lisieux es decir una buena palabra, donar una sonrisa y regalar un gesto de paz y de amistad. El Papa Francisco nos invita a practicar las bienaventuranzas y las buenas obras de caridad.

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Esto es también un programa y un desafío para los líderes políticos y religiosos, para los responsables de las instituciones internacionales y los dirigentes de las empresas y de los medios de comunicación de todo el mundo: aplicar las bienaventuranzas en el desempeño de sus propias responsabilidades. Querer ganar siempre a cualquier precio no es la solución.

La no violencia activa, es una manera de mostrar verdaderamente, cómo la unidad, es más importante y fecunda que el conflicto.

La Santísima Virgen María es Reina de la Paz. En el Nacimiento de su Hijo, los ángeles glorificaban a Dios deseando paz en la tierra, a los hombres y mujeres de buena voluntad. Pidamos a la Virgen que sea ella quien nos guíe.