La Palabra 168

Encontrándose al borde de la muerte, Alejandro convocó a sus generales y les comunicó sus tres últimos deseos: Que su ataúd fuese llevado en hombros y transportado por los propios médicos de la época. Que los tesoros que había conquistado (plata, oro, piedras preciosas…), fueran esparcidos por el camino hasta su tumba, y…  Que sus manos quedaran balanceándose en el aire, fuera del ataúd, y a la vista de todos.Alejandro-Magno

Uno de sus generales, asombrado por tan insólitos deseos, le preguntó a Alejandro cuáles eran sus razones. Alejandro contestó al general:

Quiero que los más eminentes médicos carguen mi ataúd para así mostrar que ellos no tienen, ante la muerte, el poder de curar. Quiero que el suelo sea cubierto por mis tesoros para que todos puedan ver que los bienes materiales aquí conquistados, aquí permanecen. Quiero que mis manos se balanceen al viento, para que las personas puedan ver que vinimos con las manos vacías, y con las manos vacías partimos.

Frente a la inquietud de un hombre que quería que Jesús intercediera por él en la repartición de herencias, el Maestro nos da una catequesis sobre las cosas materiales y la avaricia.

Los bienes materiales son un don de Dios. Pero cuando son mal utilizados se convierten en un Dios falso. Por eso la avaricia lleva muchos riesgos:dolares

● Olvidarse de Dios por cambiar el materialismo en una idolatría.

● Cuando más uno tiene, más quiere. Nunca se queda uno satisfecho.

● Termina uno siendo esclavo de sus propios bienes. El rico se queda ciego.

● Se convierte en egoísta olvidando de las necesidades de los demás.papa

Dios llama al hombre rico como “insensato”. ¿Por qué?

● Porque el hombre calculó mal: se le olvidó que la vida tiene su punto final.

● Porque solo quería acumular riquezas, convirtiéndose en egoísta.

● Porque pensó que teniendo muchos bienes, viviría para siempre.

● Porque pensó que la felicidad se lograría en su soledad y egoísmo.

● Pensó que iba a ser más libre “comiendo y bebiendo” sin darse cuenta de la esclavitud del materialismo.

Pero hay quien con la riqueza puede encontrarse con Dios. Es aquel que se enriquece de las cosas de Dios:

  1. Quien busca el reino de Dios (Lc 12,31)
  2. Quien acumula tesoros en el cielo donde no hay moho (Mt 6,20)
  3. Haciendo obras de caridad
  4. Compartiendo con los demás en modo especial los necesitados. Así como la vida toma sentido.