La Palabra 171

Esta era una de las preguntas más debatidas en la época: ¿Cuántos serán salvados? ¿Muchos o pocos?

En el camino hacia Jerusalén Jesús se encuentra con muchas personas que les hacen preguntas. Es normal en el ambiente judío. El mismo Jesús era también preguntón. Jesús no quiere engañar a nadie con falsas ilusiones. Jesús, siendo el Salvador, plantea esta situación que nos da a entender que la salvación es muy complicada.volveraempezar

Jesús no responde con aritmética, no da cifras y ni siquiera avanza aproximaciones sobre el número de los salvados. Solo dice que muchos “no podrán”. Jesús solo nos dice lo esencial para salvarse: la preocupación por la salvación debe concretarse en un obrar según la justicia. Y lo hace utilizando dos imágenes que iluminan lo que es la entrada en Reino de Dios: la puerta estrecha y la puerta cerrada.

Puerta estrecha”. Es una figura. No es que la puerta tenga solamente pocos centímetros de ancho. No es que en la puerta del Reino haya obstáculos. No es que haya que dar codazos para entrar a la fuerza en medio de otros que quieren hacerlo al mismo tiempo. Simplemente quiere decir que hay que esforzarse, es decir, que los buenos propósitos no son suficientes, hay que “hacer” cosas concretas para entrar. El hecho es que ésta no se logra sin nuestra participación, la pasividad no sirve. Si es verdad que Dios nos salva, también es verdad que nos toma en serio como personas libres y responsables. Se “entra” por la puerta estrecha con “lucha (esforzarse)” que en el griego original la palabra es “agonía”: no era aplicada a la muerte sino indica superando los obstáculos, poner toda tu energia.puertaestrecha

La “Puerta cerrada”: Nosotros no disponemos del tiempo de manera indefinida. Es Dios quien cierra la puerta, no nosotros. La hora de la muerte se escapa a nuestro control. De ahí que haya que estar siempre preparados. No conviene aplazar la conversión, desde el principio hay que comenzar a vivir el itinerario que conduce a Dios. Es una mala decisión dejar para el tiempo de la vejez la preocupación por la salvación.

Por eso hoy tomamos en cuenta estas puertas: el Señor quiere que pongamos nuestra parte como cristianos. corazon