La Palabra 192

En un mundo donde para expresarse uno hace un “tuit” o escribe por facebook sus sentimientos, hoy nos encontramos con Juan el Bautista quien hace su primera profesión de fe a sus propios discípulos en tres fases utilizando dos símbolos (el cordero y la paloma) para decirnos quien es Jesús. Lo que leemos en el evangelio de este domingo sucede un día después del Bautismo del Señor. Es interesante ver que en este Evangelio Jesús no pronuncia ni una sola palabra. Es Juan el Bautista quien da su testimonio.

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Primero dice: “Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”. Es un testimonio que viene del Antiguo Testamento cuando el pueblo de Israel estaba bajo el dominio del Faraón. Es el contexto de la primera Pascua. Jesús es el cordero llevado al matadero como también lo anuncia el profeta Isaías en la primera lectura. Con su sangre libera al pueblo del pecado. Y es cierto que solo Dios puede perdonar los pecados. Cristo es el cordero inocente, la victima que lleva sobre sus hombros los pecados de toda la humanidad para que tengan salvación. Él es el salvador.

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Segundo: Juan el Bautista da fe que vio el Espíritu Santo bajando sobre Jesús en forma de paloma. Como la paloma busca su nido donde descansar así el Espíritu Santo busca su lugar natural donde descansar y este es Jesús. El Bautista nos dice que Jesús es el templo donde el espíritu Santo habita. Con el poder del Espíritu Santo, Jesús fue ungido con un sello divino.

Tercero: “yo lo he visto y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios”. El Evangelio empieza con este testimonio de Juan y termina con el mismo testimonio esta vez del centurión quien frente a la cruz de Jesús: “este hombre verdaderamente fue el Hijo de Dios”.  Esta es la verdad más fundamental del Cristianismo. Cristo es como el sol. Quita el sol y toda la creación se muere. No podemos apartar a Cristo.

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A Cristo siempre le atribuimos este título de “Cordero de Dios” en la liturgia de la Misa. San Juan el evangelista le encantaba este título. En el libro del Apocalipsis lo menciona por bien 29 veces. En esta frase encontramos la síntesis del amor, sacrificio, pasión y triunfo del Señor sobre la muerte y el pecado.

Hoy también celebramos la fiesta del Señor de Esquipulas. Le pedimos al Señor crucificado, que es el Cordero de Dios, para que nos asiste en nuestro caminar cristiano.

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