La Palabra 181

La historia de un nuevo publicano, Zaqueo, nos descubre el corazón siempre misericordioso de Jesús el buen pastor. Y vemos que el evangelio de la salvación se ofrece tanto a pobres como a ricos.Zaqueo

Un poco antes de este episodio Jesús había dicho “¡Qué difícil es que los que tienen riquezas entren en el Reino de Dios!” ante lo cual los discipulos reaccionaron desconsolados “¿Y quién se podrá salvar?” (18,26), y Jesús finalmente respondió: “Lo imposible para los hombres, es posible para Dios”.

Jericó era una de las ciudades más antiguas del mundo, ciudad clave y fronteriza, cerca del Mar muerto. Por eso no era extraño que hubiera un jefe de cobradores, por pasar de allí mucho comercio. Es Jesús que pasa por allí, atravesando la ciudad como peregrino y como misionero. Allí donde aparece “Zaqueo”. El nombre de él significa “Dios recuerda”. El era el jefe de los recaudadores de impuestos y era persona rica: seguro  por los fraudes que hacía sin escrúpulo. Pero lo interesante es la inquietud que él llevaba desde adentro: quería VER a Jesús. No por curiosidad, como lo quería ver antes el Rey Herodes, quien lo buscaba por conocerlo. Zaqueo tenía está inquietud porque quizás muchos habían hablado de él. El impedimento era su baja estatura, por eso sube a un árbol y quizás queriendo pasar por desapercibido.

Llama la atención que Jesús lo ve con ojos de misericordia y lo llamara por nombre. Esto demuestra que era una persona muy importante en el pueblo. Y le dice: BAJA PRONTO. Este apuro implica afán y ternura como del Padre misericordioso cuando encuentra a su Hijo pródigo. Es necesario que el plan de Dios se cumpla HOY. El evangelio pide que Jesús quedara con Zaqueo y esto implica acogida, amistad profunda y el compartir. Recordamos que En la historia de Emaús se escuchan los mismos términos “Quédate con nosotros”.zacchaeus

Zaqueo hace exactamente lo que Jesús le pide: obedece su Palabra. Y responde pronto. Allí empieza la humillación y el perdón. La “alegría” de Zaqueo contrasta con la “murmuración” de la multitud. Las criticas eran de toda la gente porqué Jesús entra en la casa de un pecador y para ellos significan que está compartiendo su pecado.

Ya en casa, Zaqueo declara su intención de cambiar y empezar una nueva vida. Hace una confesión de fe: llama a Jesús “Señor”. Ofrece “la mitad de sus bienes para los pobres” y restablece la justicia que había violado “restituyendo el cuádruplo”. En esta casa vino la salvación. Jesús aquí parece ser el Buen Pastor con la oveja perdida.

Esta historia puede sucederle “hoy” a cualquier persona que al escuchar el evangelio también “baja pronto” y “recibe” a Jesús en su casa y vive paso a paso el itinerario espiritual como Zaqueo.