La Palabra 182

En una ocasión una niña me hizo la pregunta: ¿Cuánto está lejos el paraíso? ¿Por dónde está?cuanto tiempo estamos en el paraiso cielo devachan

Los niños a veces salen con unas preguntas que no solamente demuestran su inocencia sino también un deseo interior que a nosotros los grandes se nos escapan. El paraíso no es cuestión de sacar un metro y empezar a medir. El paraíso empieza aquí cada vez que uno empieza a ayudar al otro. Y no termina tampoco aquí. El paraíso es la extensión de la bondad que empieza aquí en la tierra. Y todo esto a la luz de las lecturas que leemos este domingo cuando unos saduceos le hacen unas preguntas a Jesús sobre la vida eterna, en la cual ellos no creían.

Dios nos ha creado y entró en una relación tan especial con nosotros, que sería incomprensible si está relación de amor terminara con la muerte. Este vínculo tiene que seguir también después de la muerte: sino no tendría sentido. El paraíso está vinculado con la vida que llevemos aquí como cristianos. Quien no tiene el paraíso aquí en su corazón, jamás va a estar en el paraíso en la vida eterna.Vida_Eterna-400

En la primera lectura de hoy encontramos la historia con tanto coraje de los siete hijos que fueron ejecutados frente a su madre por el imperador Antíoco Epifanes. «Tú, malvado, nos arrancas la vida presente; pero, cuando hayamos muerto por su ley, el rey del universo nos resucitará para una vida eterna.» le dijo uno de los hijos. Que fe tenían estos hombres y que muchas veces nos hace falta a nosotros.

En el evangelio, cuando a Jesús le cuestionan sobre la vida eterna, él no da tantos detalles de cómo es el paraíso. Pero dice dos afirmaciones que vale la pena reflexionar: vamos a ser como los angeles y como hijos de Dios. “Como los ángeles” quiere decir que termina la enfermedad, el llanto y la muerte. “Como hijos de Dios” implica que seguimos en relación íntima con el Padre pero con una diferencia: en el paraíso podemos ver la cara de Aquel que nos ha creado: nuestro Padre Celestial. Y este es el regalo más bello de la vida eterna – tener la alegría en su plenitud.jesus y los saduceos

Somos llamados a ser hombres y mujer de fe y esperanza. Esperanza en la resurrección. La última palabra no la tiene la muerte. Nosotros esperamos la vida verdadera que no termina jamás.