La Palabra 188

El último domingo de Adviento nos presenta con mucho detalle el carácter de San José frente a una situación tan difícil y los valores que vivía en una sociedad machista en aquel tiempo. El texto de Mateo, da por tanto una gran importancia a José. Debe estar muy enamorado de María y ante el embarazo “no deseado”, decide no denunciarla, sino dejarla en secreto. Pero aquí donde cambian los planes. Lo que hace Dios en nuestra vida.

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Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y se llevó a casa a su mujer”. El hijo pasará a ser “el hijo del carpintero”, a los ojos de todos.

José nos enseña una cosa muy importante para la vida cristiana, y en modo especial para este tiempo navideño: aceptar los planes de Dios, aunque no coincidan con los planes, que tú te has hecho para el futuro: puede ser un futuro familiar, incluso afectivo. No es poco su valor en estos tiempos, es el hombre fuerte, que quiere y respeta a su mujer. En Adviento hablamos mucho de María y parece que José se nos queda traspapelado o incluso en el olvido por su “perenne silencio”. Él tiene en su interior un misterio, sabe quién es el niño y calla, buen ejemplo ante nuestras muchas palabras.

Sao José - em sono - vitral

Pero esta historia no es solo de José, María y el Emmanuel. Hay otro protagonista. Es el Espíritu Santo que siempre está a la sombra. El Adviento, es época propicia para descubrir la presencia del Espíritu en la historia, en la sociedad y en la Iglesia. Es verdad que hay en nuestro mundo signos de desesperanza, de injusticia, pero también hay signos de los tiempos, a los que debemos estar atentos. Hay gentes sencillas, como María y José, que se fían de las promesas, que cambian sus planes de vida y manifiestan la presencia de un Dios cercano a los más necesitados, un “Dios-con-nosotros”: como lo anuncia hoy en la 1º lectura el profeta Isaías.

El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad y crea nueva vida: en la creación se cernía sobre las aguas, en el seno de María da vida al Salvador y en Pentecostés a la Iglesia. Por eso en este tiempo navideño hay que pedir al Espíritu Santo que nos acompañe para vivir el verdadero espíritu de navidad. Que esta navidad no sea navidad de papel sino de pensar en los que tienen necesidad. Vivir el mismo espíritu que lo hace el Papa Francisco quien hoy que cumplió 80 años quiso compartir su almuerzo con personas que no tienen techo. Este es vivir el espíritu que quiere el niño Dios.