La Palabra 209

El Evangelio de hoy nos regala las palabras de despedida de Jesús en la última Cena. No son las Palabras de Pascua, pero son palabras de preparación para recibir el Espíritu Santo. Es cierto que son palabras que confundieron a los apóstoles porque escucharon que Jesús iba a dejarlos. Pero al mismo tiempo les da animo: “No pierdan la paz… creen en Dios y creen también en mí”.

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Y en medio de estas palabras salen unas preguntas que hacen los apóstoles:

  1. Señor, ¿A dónde irás?” pregunta Tomás. Tomás junto con los apóstoles estaba confundido porque Jesús los iba a dejarlos. Pero Jesús quería asegurarlos que no los iba a abandonarlos. Entonces, frente a esta pregunta salen 3 garantías: primera que Jesús les iba a preparar un lugar; segunda garantía “en la casa de mi Padre hay mucho lugar” lugar para todas las personas de buena voluntad porque el cielo es grande como el corazón de Dios; tercera garantía: “Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros”. Entonces la vida es un camino.  La destinación es el cielo.
  2. “¿Cuál es el camino?” otra vez pregunta Tomás. Tomás quería preguntarle a Jesús cual es el camino que hay que tomar para llegar al cielo. Jesús aquí hace una de las declaraciones más bellas que encontramos en el nuevo Testamento: “Yo soy el camino, la verdad y la vida”. Es interesante ver que en San Juan encontramos 7 declaraciones de Jesús que empiezan con las palabras “Yo soy”:

Yo soy el pan que ha bajado del cielo (Jn 6)

Yo soy la luz del mundo (Jn 8)

Yo soy la puerta (Jn 10)

Yo soy el Buen Pastor (Jn 10)

Yo soy la Resurrección y la Vida (Jn 11).

Yo soy el camino, la verdad y la vida (Jn 14)

Yo soy la vid verdadera (Jn 15)

¿Qué quiere decir Jesús cuando él dice “Yo soy el camino, la verdad y la vida”?

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Sin el camino nunca podemos llegar; sin la verdad estaríamos en el error; y sin vida sencillamente morimos. Las tres juntas son importantes.

Jesús es el único camino que nos lleva al Padre, porque no hay otro camino. Jesús es la verdad suprema, verdad que no se cambia como cambia la moda. Jesús es la vida, o mejor dicho la vida suprema.

3. “Señor, muéstranos al Padre” le pide Felipe a Jesús. Y Jesús le cumple diciendo que quien lo ve, está viendo al Padre. Jesús tiene las características del Padre. Jesús tiene la cara del padre, y más de todo tiene su corazón.

Su padre es también nuestro Padre. El está en el Padre, y el Padre está en Él . El Padre nos sigue cuidando porque su misericordia es eterna.