La Palabra 135

Este domingo de adviento se llama el domingo de la alegría. Pero es una alegría que implica el compromiso social como la vemos en la figura de Juan el Bautista.

El mundo de hoy no está para alegrarnos. Guerras, radicalismo, cambio climático, austeridad económica, todo esto repercute a lo interior del ser humano.  Quizás sea este uno de los aspectos más difíciles de descubrir hoy, que Dios actúa en la historia y que hay motivos para la alegría. Dios actuó en el pasado y lo sigue haciendo hoy. La dificultad para verlo, está en nuestros ojos o en nuestros corazones, que sólo confían en las fuerzas humanas y han desterrado a Dios de la vida diaria. Y este es el mensaje en la primera lectura del profeta Sofonias: nos trae esperanza y alegría.

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Es interesante ver como Juan el Bautista llama a hacer un encuentro personal con Jesús pero sin encontrarlo. Como? Practicando las obras de misericordia.  El exige el compromiso moral y social. No podemos llegar a la Navidad de cualquier modo, con nuestras mañas y costumbres desviadas e impropias de un seguidor de Cristo. Juan Bautista pide en ese tiempo: caridad y repartición de bienes y riquezas con los necesitados; justicia conmutativa, distributiva y social, y honradez por encima de todo.

El que tenga dos túnicas, que las reparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo” es el grito de Juan.

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Por ejemplo os impuestos, para ser justos, tienen que ser proporcionales al capital de cada uno. Los bienes que salen de los bolsillos ciudadanos tienen que regresar en bienes sociales para los mismos ciudadanos: educación escolar, servicios médicos y puestos de trabajo. Cuántas veces nuestros impuestos van a parar a otro bolsillo. El Papa Francisco esta gritando continuamente: tierra, techo y trabajo.

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¿Cómo trato a mis hermanos pobres y necesitados? ¿Cómo estoy viviendo mis deberes como ciudadano? ¿Tengo la conciencia tranquilo a este respecto? ¿Dónde radica mi alegría, cuál es su fuente? Jesucristo no irradia su amor ni por la violencia, ni por chantaje, ni por presión económica, ni por intereses egoístas, sino CON ALEGRÍA.

Este domingo en nuestro Vicariato nos reunimos para iniciar el AÑO de la MISERICORDIA.