La Palabra 142

Quien quiere hacer algo encuentra un medio, quien no quiere hacer nada encuentra una excusa” dice un proverbio árabe. Hoy las lecturas de este domingo nos llaman a ser profetas en medio de un mundo en tinieblas.

jeremias

En la primera lectura nos encontramos con el profeta Jeremías. Su vocación como profeta empieza desde cuando estaba en el seno de su madre. No fue nada fácil. Anunció la caída de Jerusalén. Por eso terminó en un pozo tragando lodo porqué dijeron que estaba desanimando al pueblo. Cuantas veces esta historia se repite. Cuantas personas han anunciado al Señor en tierras lejanas y pagaron con su vida o nadie apreció lo que hacían. Cuantos cristianos han ayudado a gente con lepra, a gente en las cárceles o con los refugiados.

San Pablo en la segunda lectura nos dice que el amor es el sustento de todo. “Si no tengo amor no soy nada. Si no tengo amor de nada me sirve”. El listado que menciona San Pablo es el listado de acciones de tomar como Iglesia: ser pacientes, afables, sin envidia y sin buscar nada de recompensa: al final ser amables y ayudar a los demás como era el plan de gobierno de Jesús anunciado en el Evangelio del domingo pasado.

comedor

La gente de Nazaret querían ver un Mesías triunfante, que haga milagros grandes también en su pueblo. Pero no era el caso. Jesús encuentra hostilidad: ningún profeta es aceptado en su tierra. Se pusieron furiosos y le llevaron hasta en barranco a las afueras del pueblo, con intención de despeñarlo. La visión de Jesús, universal, amplia, que pide la liberación de los oprimidos, restaurar el Año de Gracia, le llevará a la muerte y este es el primer intento. Ayer como hoy, el camino del amor, de la justicia, en definitiva el camino de la fe, le cuesta abrirse paso.

Iglesia-pobres

¿Cómo va a ser mi actitud? Por eso le pedimos al Señor: asístenos con tu fortaleza, para que podamos ser fieles en el amor y en la misión que nos has encomendado.  Al final, vale la pena hacer algo y encontraremos los medios.