La Palabra 85

Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño” leemos en el Evangelio de hoy, celebrando a la Sagrada Familia. José siendo el hombre del silencio, y María quien guardaba todas estas cosas en su corazón, aprendieron a cuidar a su hijo callados. Algo que hoy hace falta en nuestras familias.

Carlo Carretto, quien vivió la espiritualidad de Carlos de Foucauld, escribió un libro cuando estaba en un edificio grande en Hong Kong, país complejo, moderno y muy activo. El libro lo llamó “El desierto en la ciudad“. Dice que “Para quien se deja llevar por el Espíritu que anima la Palabra de Dios, ‘desierto’ es la búsqueda de Dios en el silencio, es un puente colgante tendido por el alma enamorada de Dios sobre el abismo tenebroso de nuestro espíritu, sobre las profundas grietas de la tentación, sobre los precipicios insondables de nuestros miedos que obstaculizan el camino hacia Dios“.

carlo carretto

Qué precioso es el valor de la familia, como lugar privilegiado para transmitir la fe y el silencio. Comparto lo que dijo el Papa Francisco hace unos días: “Todos sabemos que no existe la familia perfecta, ni el marido o la mujer perfectos. No digamos la suegra perfecta …Existimos nosotros, los pecadores. Jesús, que nos conoce bien, nos enseña un secreto: que un día no termine nunca sin pedir perdón.”

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