La Palabra 99

La resurrección de Jesús no se puede describir, pero cientos de signos nos hablan de ella, incluso en el más duro invierno.

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En abril del 2006 murió en un atentado en Irak el soldado italiano Nicola Ciardelli. Tenía un hijo recién nacido que quería bautizar cuando regresaba a su tierra. La esposa decidió de bautizar al hijo el día del entierro del papá. Y así fue. Frente al féretro, estaba este niño lleno de vida. Toda la gente en la Iglesia llevaba una flor blanca, signo de vida. Signo que aunque la semilla tuvo que morir, ahora hay una flor, signo de vida.  La vida del papá sigue ahora en su hijo. Y el mismo cirio se utilizó para el bautismo y también para el entierro. ciardelli

Cristo resucitado da sentido a la muerte y a la vida, como simboliza el cirio que nos acompaña durante toda la vida. Cristo gana a la muerte, por eso ponemos el cirio también en los entierros: Cristo cambiará nuestro cuerpo frágil en un cuerpo glorioso. Dice el texto de hoy: “vio y creyó”. Se refiere a San Juan, quien con Pedro corrieron hacia la tumba. Ya nada es igual. A partir de ese momento las palabras de Jesús se recuerdan, después se leerán en comunidad, con otros ojos y con otra clave, la de la resurrección: “Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura”. Una persona puede ser “creyente” en sus cosas, en sus devociones, en sus oraciones, pero si no ha hecho la experiencia de Cristo Resucitado no es “cristiana”.

juan

Feliz Pascua de Resurrección a todos. Oren por nosotros porque el próximo fin de semana mas de cien personas van a estar en un retiro de kerigma. Van a hacer la experiencia del Cristo Resucitado.