La Palabra 158

En un mundo donde cada día más hay gente que dice que ya no cree en Dios y se declara como atea, es siempre más difícil hablar de Dios y quizás de la Santísima Trinidad que hoy celebramos su fiesta. Más de hablar quizás tenemos que ver cuál es mi experiencia personal de Dios.

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Hace 55 años Yuri Gagarin fue el primer hombre de dar la vuelta al mundo en el espacio por casi dos minutos. A él se le atribuye la frase: “No veo a ningún Dios aquí arriba“. Fue el fruto del dominio en aquella época de los rusos y el comunismo. Pero a los pocos meses, los astronautas de Estados unidos también lograron dar vuelta al mundo y uno dijo esta frase: “Estamos viendo al mundo con el mismo Dios lo mira.” Hablar de Dios es hablar de tu experiencia personal y como Dios ha sido especial en tu vida.

Muchas veces al hablar de la Santísima Trinidad caemos en la tentación de hacer matemáticas. De dar explicaciones de cómo tres llegan a ser uno, y porque para Jesús noventainueve es igual a uno. Al ser cuestionado sobre quien es Dios, dice San Agustín: “Si piensas que has comprendido, entonces no es Dios al que has comprendido”. Cuando hablamos de Dios terminamos siempre hablando como si Dios fuese igual a un hombre.

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  1. Yo diría que la primera experiencia de Dios siempre viene en la familia. Mama y papa te hablan de Dios y de repente te enseñan a rezar. Tu cierras los ojos y puedes imaginar a alguien que a veces puede ser lejos pero a veces lo sientes muy cerca. Al ver a la familia unida es donde podemos comprender un poco mejor que Dios también es familia. El reflejo de la Trinidad está en la comunidad.
  2. En la liturgia eucarística siempre alabamos a Dios. Desde el principio en el signo de la cruz y el saludo a la congregación hasta la bendición final, siempre estamos alabando a Dios que es el creador, al Hijo quien se encarnó y al Espíritu Santo que es el dador de vida. Los mismos Salmos son himnos de alabanza a Dios. Nosotros alabamos a Dios como deber de la criatura hacia el Creador. También es un signo de adoración, de gratitud y más que todo de amor.
  3. Si muchas veces entre Dios y mi persona sentimos que hay una distancia enorme, Él es perfecto y yo con tantos defectos, bien sabemos que el mismo Dios quiso acercarse al ser humano a través de la Encarnación. En un mundo lleno de odio y venganzas Dios sigue siendo amor. San Jorge Preca lo dice con una pregunta: “¿Qué está haciendo Dios en este momento?” La respuesta seguramente que toca nuestro corazón: Dios en este momento te está amando.

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En esta fiesta démosle toda la alabanza y el respeto al Dios uno y trino. A Él sea la gloria por los siglos de los siglos. Amen.