La Palabra 126

Cuando Jesús llama suelen suceder dos cosas: siempre hay algunos que quieren correr más que Dios, y hacer las cosas a sus antojos. Y es que siempre hay algunos que quieren que Dios camine a su paso. Nunca se atreven de decidir porque están muy aferrados a las cosas que hay alrededor.

bebe corriendo

Como nos cuesta limpiar el corazón. Y dejarlo todo por Jesús sin excusas.

Miramos la realidad alrededor. A veces hasta nos cuesta poner atención a lo que nos están diciendo.  Un buen amigo me contó que una vez, frente al hartazgo de sentarse en una mesa rodeado de personas concentradas en sus celulares e ignorándose mutuamente, les envió a todos el  siguiente mensaje: Les recomiendo una excelente aplicación gratuita para estos momentos, se llama respeto.

Se acercó un joven al Señor: -«Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?»  Es la pregunta existencial más importante. Quizá no es la preocupación más habitual entre nosotros, por estar inmersos en los afanes de este mundo, pero en definitiva debería ser lo que más nos importara.

121008-San Marcos 10,17-30

Para conocer el querer de Dios para cada uno, la primera lectura de hoy nos aconseja recurrir a la oración: “Supliqué, y se me concedió la prudencia; invoqué, y vino a mí el espíritu de sabiduría”. Puede suceder, que no obstante que seamos consciente de la llamada, nos dé pereza seguirla, o estemos afectados por otras realidades y tengamos miedo a la radicalidad. Como le pasó a este joven que al encontrarse con Jesús se fue de regreso muy triste porque su corazón estaba más apegado a la riqueza.

Pero es seguro que quien se fía de Él no quedará defraudado, no solo por heredar la vida eterna, sino en este mundo. Animo y mucha alegría en el Señor.