La Palabra 183

A dos domingos de finalizar el año litúrgico se nos presentan lecturas sobre el fin del mundo. Jesús está dentro del templo contemplando la belleza de la construcción. Y es aquí donde Jesús anuncia la destrucción del templo y al mismo tiempo nos advierte de no dejarnos engañar sobre cuando es el fin de la humanidad. Al final habla sobre el testimonio de los mártires en tiempo de persecución.

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Sobre el tema del fin, el hombre siempre tiene la misma curiosidad: CUANDO va a suceder. El hombre siempre quiere leer el futuro. La forma como responde Jesús deja en abierto cualquier fecha de calendario. Pero no la hace para que tengamos miedo. Y este es lo que muchas veces pasa: sobre este tema gira una cultura de MIEDO. Y algunos hasta predican un evangelio de miedo. Y el miedo es un virus que muchas veces nos deja paralizados. Lo dice el Papa Francisco: “Si dejamos que las dudas y temores sofoquen toda audacia, es posible que en lugar de ser creativos, simplemente nos quedamos cómodos y no provoquemos avance alguno.” Así terminamos infecundos como cristianos dentro de la Iglesia. Jesús lo dice en el evangelio de hoy: “no se dejan engañar”, “No vayan detrás de ellos” que quiere decir no los creen.

La forma como habla Jesús es para PREPARARNOS. Frente a este discurso tenemos que entender que nosotros no pertenecemos a este mundo. El mundo es provisorio. Y hay que despertarse del sueño que muchas veces nos acecha. El mundo de hoy ofrece tanta cosa que nos deja alienados. Es tiempo de despertar.

Un verdadero discípulo se conoce de cuanto es capaz de esperar a su patrón. Por eso después de la consagración en la Misa siempre decimos: “Anunciamos tu muerte Señor, proclamamos tu resurrección, Ven Señor Jesús”. Esta es la frase del verdadero discípulo: él que cree que el Señor volverá para llevarnos a su gloria eterna. El Señor da sentido a nuestra espera y a toda nuestra vida.time-is-running-out-440x453

¿Cómo se prepara a la segunda venida? Lo dice Jesús: “si se mantienen firmes hasta el fin, se salvarán”. En la 2º lectura de hoy encontramos a Pablo regañando a ciertas personas quienes se estaban quedando de haraganes y no querían trabajar porque creían que la venida de Jesús era cerca. Esperar al Señor no es tomar la actitud de no hacer nada. “La vida eterna, antes de ser esperanza para el futuro es empeño del presente.”

Hay que seguir construyendo el reino de Dios hasta el final siendo:

Siendo levadura para fermentar el mundo con valores cristianos

Siendo luz para iluminar las mentes en la oscuridad

Siendo sal para prevenir que la sociedad se siga pudriendo.